Aquî
Si fueras la París de Cortázar, estarías ahí donde te
pienso,
y no solo en tus tangos de sangre porteña y manos sensibles que añoran
su norte.
Si fueras la París de Cortázar, los encuentros podrían ser
en cualquier barrio de Buenos Aires,
el menos pensado o el más transitado.
Si fueras la París de Cortázar, esa trompeta sonaría en tu
boca, y no solo en la de Miles.
Tus cuerdas tendrían nombres de serpientes y me
hablarías sobre los discos de pasta.
Las escaleras unirían los balcones también en alguna rue Martel,
y no solo en este barrio porteño.
Las melancolías tendrían acentos diacríticos y nuestro
paladar no podría pronunciar tu palabra.
Las historias de amor solo hablarían de niños llamados
Rocamadour y la inocencia (mal pensada ignorancia) de unos ojos marchitos por
la soledad.
Si fueras la París de Cortázar, tu voz suave no conocería de
finales. Y yo no te estaría pensando en donde no estás.

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