Estaba comiendo una manzana y tuve un deja vu. Pensaba en que la forma correcta, es a mordiscones, y que entonces porque en este momento estaba cometiendo el sacrilegio de trozarla con un cuchillo tramontina de mango de madera?. Porque mi manzana colorada, jugosa, dulce… deliciosa, estaba siendo asesinada por una falta de códigos y ética de mí parte?. Con esta escena dramáticamente freudiana, me traslado en centésimas de segundos, a las épocas más aromáticas de mi infancia. Pensé en mis tías abuelas Carmen y Berta. Carmen y Berta casi como un Agulla y Baccetti, un French y Beruti. Individualmente duales en su máxima expresión. Allá por el año en que nací, un mes después de tal momento, mis abuelos paternos Julio y Celia, tuvieron un accidente automovilístico. La historia cuenta que mi abuelo tuvo un infarto mientras manejaba, y mi abuela a su lado, cuando reacciona a este incidente, sin pensarlo, solo lo abraza y se entrega a lo que tenga que suceder. Así fue como los enco...