Alicia en el país de nunca jamás
Siempre imagine la situación de “pararse en medio de la vida” en connotaciones cinéfilas, espirituales, místicas, gravitacionales, lunáticas… En un estado de soledad. De silencio. Pero no de vacío. Estar ahí en una levitación de narrador omnipresente, observando como los frames se suceden unos a otros en time lapse. Y así, a esa velocidad es que se esfuman las horas. Ya estamos con los pan dulces en las góndolas y los arbolitos de navidad que recuerdan la llegada de un tiempo de paz (?) Los días no son como los hemos imaginado, y menos cuando las circunstancias del destino te dan la patada en el traste para recordártelo. En todos estos años he tenido la gran controversia interna entre lo casual y lo causal, entre el destino y la circunstancia. Y como no puedo evitar estar colgada de una nube gran parte de las 24 horas… ya se imaginan donde caigo. Si, en el hoyo del conejo. Hace dos noches, el insomnio estaba tirado a mi izquierda, más presente que nu...