Días Intensos.



Hace unos cuantos domingos atrás estuve en un sitio que convoca mucha gente… en realidad es una persona la que convoca, pero todos nos encontrábamos ahí.


No sé de cálculos, pero para redondear podría decir que éramos alrededor de un centenar. Cada uno con su historia. Con el peso de su historia. Porque tengo la sensación que allí no había almas livianas, se notaba en los rostros. Mucha angustia y a la vez mucha fe.

Me di cuenta que he perdido la práctica de observar a desconocidos. Me faltan subtes, bondis, trenes, calles…


Es mágico… observar digo. Inconscientemente emanamos señales, solo hay que estar atentos para leerlas.


Tenía una mujer detrás de mí, por un momento me di vuelta y ella me hablo. No es relevante lo que dijo, sino la forma, su contacto visual y físico. Se incorporo mínimamente de su asiento para dirigirme la palabra, y con su mano derecha toco mi brazo… pienso que fue una forma de hacerme saber que a MI era que quería hablarme, con sus ojos humildes, brillantes, plenos de amor y esperanzas. No pude mantenerme mucho conectada, era… me sentí sin derecho a estar en ese lugar. No tenía motivos específicos, principalmente estaba acompañando a alguien más. Pero la energía que bañaba ese espacio impedía que me levante, no quería más que participar, presenciar, observar, disfrutar y comulgar con estos seres.


Son esos momentos sin premeditar los que perduran en mi tiempo, en mi alma. Definitivamente ahí es donde debía encontrarme ese domingo.


Y es entonces que me pregunto, que es lo que nos impide conectarnos a diario…. Sin mirarnos a los ojos, con esquemas de movimientos, o ideas preestablecidas.


Tengo la “mala costumbre” de abrazar, pero que bien se siente.

No dudo que naturalmente seamos seres emocionales, solo que a medida que pasan los años sumamos miedos. Nos da vértigo relacionarnos entre nosotros y es por eso que lo desenterramos de raíz y hasta con el tiempo perdemos interés. Si no hay nada más lindo que abrazar a un hermano, a un amigo…

Esta semana, tuvimos un momento de reencuentro con esa sensación. Nos conectamos.
Miles de personas entregando un poco de amor a otras miles.
Me gusta pensar que fue un momento energético memorable.

Abri tu mente.
Mia Saibot.

"quiero reencontrar la inocencia
y la pureza tal vez...
y si es posible querer sin ver a quien
y sin saber porque...
me vendría muy bien
nos vendría muy bien."

 


Días Intensos. Cultura Profética

Comentarios

Entradas populares de este blog

Carmen y Berta, y el arte de comer uvas con cuchillo y tenedor.

Cizaña: Una historia en 12 tiempos.

Abrazo compartido.