Gustavo.

Pienso en música, en la música y con música. Puede ser de otra manera? No… no para mí.
Dibujo fotografías en flashbacks y no hay forma que cada instante no tenga una nota. Imágenes retro. Silencios, que en particular, me gusta que sean notas. El silencio es expectante, es profundo, inquietante, misterioso, ansioso, incierto… pero por sobre todo, es emocionante. Puede durar milésimas de segundos, y ya en ese lapsus nos marcó su presencia y la diferencia.

Los silencios de Gustavo me erizan la piel.

Es uno de esos seres, como El Flaco, de los pocos que no tienen explicación empírica… ni lo más básico de “mama-papa-fecundación-nacimiento” no… no me convence… hay algo más. Y lo voy a averiguar (Les debo la investigación para otra vida)

Hoy, un día con tanta música el cielo llora. Llora porque como buenos egoístas no lo dejamos libre. Al contrario de agradecerle por brillar y fluir en su estado más elevado de creación…. No, le pedimos que se despierte.

Cielo no llores más, en este té entre millones hay un sorbo que busca descifrarnos… No hay fórmulas ni señuelos ni corazones delatores… viviendo en 360° de constante deja vu, ecos y formas que se repiten… no le damos lugar al desarraigo, sufrimos por las faltas, extrañamos en las ausencias… clásicas debilidades. Aquí, en este plano. Millones de YO-YO plantados en la misma tierra.

Cielo no intentes entendernos, estamos fuera de contexto… espíritus inciertos, intentando dibujar meridianos en fugaces latitudes paralelas.

Ya no quiero #GusDespertate. Prometo no desearlo más.

Gracias por ser MÚSICA.

Gracias por tu Luna Roja. Tu Planeador. En remolinos. Pulsar. Ecos… Gracias Mago. 


En el aire ya no hay temblores.

Video: Soda Stereo - Fué


Mía Saibot.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Carmen y Berta, y el arte de comer uvas con cuchillo y tenedor.

Cizaña: Una historia en 12 tiempos.

Abrazo compartido.