Causa y efecto.
Dicen que cuando uno activa, es como ponerle aceite al
primer engranaje de la maquina…
No sé cuánto de mito, o de misticismo puede tener este
paradigma, pero que uno se siente distinto, de eso no hay duda. Es como abrir
los ojos y entender en milésimas de segundos que es lo que nos hace bien, o por
el contrario, que nos hace mal.
Lo de hoy no es un detalle. Finalmente compre la rueda de
auxilio! I did it!!! Si digo que subí al auto y festeje como si me hubiera
ganado la lotería (cosa que nunca puede pasar ya que no apuesto ni juego ni
nada que se le parezca… y por otro lado, justamente le deje unos mil manguitos
al señor José de los Neumáticos :P) … no me lo van a creer. O si, créanmelo porque
estoy hablando en serio. O es una de esas experiencias que no hay que declarar
porque uno queda como un looser?
Me paso que contándole a una amiga mi sábado a la noche
(tengo que hacerlo, tengo que contarlo), después de darle una descripción del “porque”
de los hechos (lo voy a hacer sin tapujos) y un desenlace que a diferencia de
muchos, para mí son los mejores momentos (no me justifico mas, I swear) termine
mirando en Netflix una película muy pedorra romántica, tomando un 182
acompañado con chocolate Águila. No me jodan…. Terrrrrible combinación!
Burbujas
with chocolate… No more words.
Y a donde iba era, que mi querida oriental, comento al
respecto: “Nunca lo cuentes, es patético” Para tanto?
So… activando les decía. Me distraigo muy fácilmente, y
pierdo el foco de lo que inicialmente fue un objetivo claro. Asi es que siempre
hay algo o alguien que ayuda con el click en mi sistema, y la rueda vuelve a
moverse.
Y es por eso, que intentando volver a las bases, heme aquí.
Un hermoso Efecto Mariposa.
Me espera Psicomagia de Jodorowky, a quien deje a mitad de
camino.
A los tumbos, entiendiendo los signos y señales.
Abri tu mente.
Mía Saibot.
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